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El estilo toma dicho nombre debido a sus creadores, los miembros de la Comandancia Móvil de la Guardia Civil del Acuartelamiento de Eritaña de Sevilla, concretamente la persona del subteniente Martín, que aprovechando los conocimientos musicales qu e atesoraba, decidió enriquecer la música que acompañaba a nuestros pasos de Cristo.

La historia musical, hasta que se creó este estilo no fue muy rica y las bandas que acompañaban a nuestros pasos de Cristo, en la mayoría de los casos, eran el cuerpo de cornetas y tambores de la banda de música, contratada para el paso de palio y que interpretaban saetillas cortas, claro ejemplo de aquello pudimos verlo hace algunos años cuando la Hermandad del Stmo. Cristo de la expiración (el Cachorro) contrató a la banda de los guardias jóvenes de Valdemoro. A pesar de la “amarga impresión” que causó su música sin danos cuenta, nos estaban trasladando en el tiempo hasta lo que verdaderamente son nuestras raíces y tradiciones.

En 1941 fue trasladado a Sevilla el Maestro Díaz, militar de la banda del Cuerpo de Ingenieros, procedente de la capital malagueña, y su idea de fundar una banda en su  nuevo destino dió lugar a la fundación de la Banda de la Policía Armada, al Maestro Díaz le sucedio en la dirección José Guillén, el cual incorporó la corneta con transpositor e introdujo el estilo de la banda del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, adoptando todas las marchas que dicha formación poseía, como: “Virgen de la Paloma” , “Jesús el Rico” etc, obras todas de Alberto Escámez.

Este estilo malagueño que acertadamente la banda de la Policía Armada introdujo en nuestra semana santa causó una gran impresión consiguiendo que todas las bandas de Cristo de nuestra ciudad entre ellas la de la Guardia Civil tomaran el mismo camino y en el corto periodo de un año cambió totalmente el estilo de nuestra música.

Al año siguiente el subteniente Martín con el afán de enriquecer el patrimonio musical de nuestra Semana Santa incorpora nuevos instrumentos con los que se crean nuevas composiciones de un carácter mas dulce y con un abanico de posibilidades mucho mas amplio a la hora de componer, creando el estilo, que sin duda, tuvo su cuna en Sevilla y por tanto es nuestro estilo musical.

El de 1975 por motivos políticos todas las bandas militares dejaron de acompañar los desfiles y actos religiosos dejando un hueco que, difícilmente se podía suplir con el material humano que existía en aquella época, (no muy prolifera en personas que se sintieran atraídas por nuestras tradiciones).

Tras varios años de escasa creatividad irrumpió en Sevilla una banda que revolucionó de nuevo la música y que coincidiendo con el auge de los Hermanos Costaleros hicieron posible que nuestra Semana Santa viviera los años de mayor esplendor. Esta banda con su estilo tan personal que nos enamoró con sus uniformes de un carácter menos militar tocados con la boina y la guerrera corta, así como su forma de interpretar aquellas melodías de la guardia civil e incorporando nuevas marchas las cuales transmitían tal sentimiento que las cuadrillas tanto de hermanos como de profesionales llegaron a una sincronización tal, que las hermandades de Sevilla vieran colmado su fin, que no es otro que el de conquistar el corazón del pueblo para engrandecer la fé en nuestros amantísimos titulares.

La agrupación musical Santa María Magdalena de Arahal fue el emblema musical de nuestra ciudad y creó una desmesurada afición por éste estilo que se reflejó en la creación de muchas agrupaciones musicales a su imagen y semejanza, y que hoy por hoy son las que llevan y marcan la pauta de la música de Cristo en Sevilla, aunque algunas hayan renegado de sus principios, que le dieron el empuje y la afición necesaria para que hayan alcanzado el nivel que en la actualidad tienen; “Cigarreras”, “Triana”, “Sol” etc, todas ellas fueron fundadas como Agrupaciones Musicales y por distintos motivos cambiaron de estilo. En la actualidad solo existen en nuestra ciudad cuatro agrupaciones musicales las cuales abanderan éste estilo que tanto auge aportó a nuestra Semana Santa.

Texto: Juan Ramírez Téllez